Historia de la Inmigración Croata en Magallanes

La llegada de los primeros inmigrantes croatas al sur de Chile tuvo lugar al promediar el siglo XIX, cuando Croacia formaba parte del Imperio Austro-Húngaro. En ese tiempo el estrecho de Magallanes fue la única, vía de comunicación entre los Océanos Atlántico y Pacífico. Por esa vía, transportando producto y mercancías a Chile y Perú, surcaban veleros españoles, genoveses, triestinos, ingleses y, según afirmaciones de viejos navegantes, también los de Dubrovnik. Al llegar a Punta Arenas, posiblemente atraídos por el oro, cuya existencia en Magallanes no era desconocida por europeos, era inevitable que algunos tripulantes de veleros desembarcaran allí. Entre aquellos tripulantes casi siempre hubo croatas; lo que no resultará difícil explicar si se tiene en cuenta la secular tradición marítima croata, pues ya en los comienzos del siglo X Croacia fue una potencia marítima de primer orden. En consecuencia, los hombres de las costas de Dalmacia y del litoral croata todo, eran siempre atraídos por el mar.

 

El primer registro de croatas arribados a Magallanes corresponde al del año 1843. En él aparecen incluidos 3 marineros croatas entre la tripulación del queche Magallanes. Fueron estos los croatas Antonio Lentich, Esteban Costa y Antonio Zupicich, oriundos del Litoral Croata. Estos marineros fueron contratados por la aún joven Armada Nacional chilena, y fueron destinados a la dotación del queche Magallanes, arribando con él a las aguas del Estrecho en misión de abastecimiento y relevo del Fuerte Bulnes, erigido hacía escasos meses – en octubre de 1843. Habiendo terminado su misión, se desconoce el paradero final de estos croatas.

 

Años más tarde, aparecen por primera vez registrados en un Censo los siguientes inmigrantes: Mateo Paravic Randic procedente de Bakar, en el Litoral Croata; su hermano Simón, arribado en fecha indeterminada aunque antes de 1878, y Pedro Zambelic Novak, de las Bocas del Cattaro. Estos inmigrantes constituyeron el primer núcleo eslavo residente en Magallanes, y consignado como “austro-húngaro” en el recuento censal realizado el 6 de diciembre de 1878 por orden del Gobernador del Territorio, sargento mayor Carlos Wood. La denominación nacional expresada obedecía naturalmente a la condición de súbditos de la casa real de Austria-Húngria que tenían los tres inmigrantes, por haber nacido en las provincias austro-húngaras del Litoral Croata y Dalmacia sujetas a aquella soberanía.

 

Debieron pasar varios años antes que el reducido grupo croata creciera con nuevos inmigrantes. Recién en 1883 se agregó el joven Simon Juan Paravic Tadejevic, hijo de Simón y marino de profesión. En 1885 arribó un nuevo compatriota, Mariano Matulic, originario de Postira, en la isla de Brač, quien con su temprana presencia marcaría el inicio del aporte inmigratorio de la afamada isla dálmata. Identificados así los primeros cinco inmigrantes croatas – súbditos de Austria es menester consignar que el Censo Nacional de 1885 señaló la existencia de nueve individuos de tal nacionalidad. Ahora bien, sabemos de la existencia anterior en Punta Arenas de algunos austriacos propiamente tales, esto es de sangre germana, tres a lo menos hasta 1885, con lo que debemos concluir que para dicho año habían en Magallanes solamente cinco inmigrantes de origen croata.

En los años siguientes, nuevos tripulantes desembarcaron en aquel poblado, y se inició la inmigración propiamente dicha de familiares y coterráneos de los ya establecidos. Por encontrarse Punta Arenas en aquel entonces en un proceso de organización, algunos de los inmigrados participaron desde el primer momento en ese proceso, interviniendo en obras de progreso y formando parte de instituciones locales.

 

El hallazgo de depósitos auríferos en las islas del Sur del canal Beagle fue la causa inmediata que movió a los primeros centenares de inmigrantes entre 1890 y 1893, habida cuenta de la difusión que tan atractiva noticia hubo de tener entre ellos en Buenos Aires, por razón de relación racial con los trabajadores del rumano Julio Popper. El saldo inmigratorio que acabó por radicarse en el territorio magallánico, descontados los que regresaron, provino una vez más desde los puertos del río de la Plata, del mismo modo como sucedió con los que arribaron por aquel tiempo para establecerse en Punta Arenas o se desperdigaron por la zonas rurales de la Patagonia y Tierra del Fuego.

 

Establecidos así los primeros grupos de inmigrantes, en su abrumadora mayoría varones como lo señalaría el censo de 1895 y dueños al cabo de algún tiempo de una situación económica aceptable que prometía para el porvenir, no dudaron en participar tal circunstancia a los parientes que habían quedado en la madre patria, invitándolos a trasladarse hasta las tierras de Magallanes, donde la ocupación no faltaba para gentes laboriosas. Así hubo de comenzar a operar “el llamado de parientes y amigos”, común en todos los fenómenos migratorios.

 

A las causas señaladas, habría de agregarse aún, como razones endógenas estimuladoras de la migración de nacionales de Dalmacia, la circunstancia del prolongado servicio militar en los ejércitos y armada del Emperador de Austria, a que se veían forzados los jóvenes súbditos croatas, lo que movió a muchos de ellos a evadirse de tan agobiante carga, saliendo para América en plena adolescencia. Una segunda circunstancia debió darse a fines del siglo XIX, a raíz de la epidemia de la phylloxera, que dañó gravemente hasta destruirlas a las viñas de las islas dálmatas, lo que vino a afectar muy seriamente la economía fundamental y por consecuencia la vida de los habitantes, provocando en pocos años la emigración de buena parte de la población joven de las ínsulas adriáticas. Al respecto conviene tener presente que la isla de Brač suministró tal vez sobre el 70% del contingente croata que arribó a Magallanes entre 1890 y 1930. El bienestar que unos y otros obtendrían en la patria de adopción vino a actuar como tercera causal concurrente, estimulando al fin la marcha de terceros emigrantes hacia el distante territorio meridional de Chile.

 

Según fue vigorizando y expandiendo su desarrollo económico, Magallanes fue creciendo en fama y motivando una incesante corriente migratoria europea. Y si el contingente croata era apreciable en número al promediar la década final del siglo XIX, más lo fue pasando 1900, cuando nuevos aportes hicieron subir considerablemente el número de inmigrantes que vinieron a radicarse en el territorio austral chileno. De tal modo los 359 austrohúngaros contados en 1895, pasaron a ser 1.469 en septiembre de 1906, ocasión del Censo Municipal de Magallanes y 1.748, poco más de un año después, en el recuento del Censo nacional de Población de noviembre de 1907. La migración no cesó entonces por el contrario se mantuvo sostenida, pudiéndose estimar que la cantidad de croatas radicados en el Territorio sobrepasó los 3.000 individuos en vísperas de la Gran Guerra Europea (1914-1918). La inmigración se prolongó hasta la década de 1930. A partir de este periodo, el arribo de nuevos inmigrantes comenzó a disminuir, reservándose únicamente a la llegada de parientes y amigos de los croatas que ya estaban establecidos anteriormente en Magallanes.

 

En lo que a procedencia regional se refiere, los inmigrantes que arribaron a Magallanes fueron todos, con apenas algunas excepciones, originarios de Croacia y dentro de este territorio, la mayoría era de la provincia de Dalmacía, tanto de la costa firme, como de las islas adriáticas. Mientras en la ciudad de Punta Arenas primaron los inmigrantes de procedencia isleña (principalmente de Brač), en la Tierra del Fuego se instalaron los croatas de tierra firme, primando los inmigrantes de la comuna de Omiš. El saldo de inmigrantes croatas había nacido en el litoral que se proyecta desde Rijeka hasta las Bocas del Cattaro.

 

Agregamos todavía que en forma singular la inmigración croata en Magallanes se radicó fundamentalmente en dos centros urbanos: en Punta Arenas, metrópolis regional y como tal sede de toda la actividad más importante y dinámica en lo social y económico; y en Porvenir, el tranquilo pueblo fueguino que los inmigrantes contribuyeron a formar, otorgándole sus características urbano-sociales que lo han señalado entre las comunidades magallánicas. Aunque pudieron trabajar en ellas, sólo por rarísima excepción los inmigrantes concluyeron radicándose en Ultima Esperanza y otras zonas del territorio magallánico. Así y todo, en Puerto Natales luego de su fundación se fueron estableciendo a lo largo de la década de 1910 y 1920 algunos inmigrantes que dieron origen a una pequeña comunidad croata.

 

Los inmigrantes croatas destacaron también por su unidad, constituyendo un conjunto de organizaciones culturales y sociales que los cobijaron y les permitieron mantener su identidad, surgiendo así: la Sociedad Austriaca de Socorros Mutuos en 1896, la Biblioteca Croata en 1899, la Sociedad Croata de Beneficencia en 1900, la Cuarta Compañía Croata de Bomberos en 1902, la Estudiantina Tomislav en 1904, el Cuadro Dramatico Juvenil Croata y Male Novine (pequeño noticiario) en 1905, el Semanario Domovina en 1908, el Club Deportivo Sokol Croata en 1912, la Sociedad de Damas Croatas y la Sociedad Anónima Croata Mercantil de Construcciones en 1914, el Hogar Croata en 1915 y la Escuela Yugoslava en 1917. En Porvenir fueron fundados el Club Yugoslavo,  el Cuadro Artístico Juvenil Yugoslavo y el Club Deportivo Jadran, todas instituciones fundadas en 1926. Con la desintegración de Yugoslavia, todas las instituciones fundadas por inmigrantes croatas adoptaron el nombre croata.

Hogar Croata de Punta Arenas “Hrvatski Dom”